24 abr. 2017

Reflejos Primitivos y desarrollo armonioso

Montse y yo hemos hecho un curso de reflejos primitivos. Hace bastante tiempo que el tema nos resulta atractivo y la razón es que al profundizar en los reflejos hemos empezado a encontrar respuestas a algunos de los problemas psicomotrices del bebé que hasta ahora nos traían de cabeza: ¿por qué muchos bebés no se lanzan al gateo, aunque parecen preparados para ello? ¿Por qué no se sientan solos, o les da miedo voltearse de boca abajo a boca arriba? La respuesta puede estar en los reflejos primitivos. Lo más interesante no es que puedan explicar el porqué, sino sobre todo que ofrecen soluciones para que ese bebé siga desarrollándose sin saltarse etapas.

Los reflejos primitivos están presentes al nacer el bebé y le ayudan a sobrevivir los primeros meses. Sin embargo para que el pequeño pueda seguir evolucionando llega un momento en el que tienen que desaparecer o inhibirse, y los problemas llegan cuando el reflejo no se inhibe, es decir, sigue activo. ¿Por qué ocurre esto? En general, en niños sanos, por todo lo que ya hemos explicado en otros artículos de este blog (enlazados abajo). El abuso de las sillitas, los maxicosis, los andadores, pero sobre todo la falta de libertad de movimiento en los primeros meses, suele tener consecuencias en el desarrollo motor, al principio, y en otras áreas como la atención, más adelante.

Para quien quiera saber algo más de los reflejos primitivos, os dejo a continuación un artículo que publiqué hace unos años en la revista Ser Padres.


Los reflejos del bebé
Respiramos gracias a un reflejo, parpadeamos gracias a otro, y si una mosca se posa en nuestro brazo la espantamos sin darnos siquiera cuenta. ¿Es eso a lo que nos referimos cuando hablamos de los reflejos del bebé? Sí y no. Los llamados reflejos primitivos son reflejos, sí, pero exclusivos del bebé y se diferencian de los demás en que no son para toda la vida. Cumplen una función específica, evolucionan y se inhiben. ¿Qué hacen, cómo funcionan?
Cómo funcionan
Cualquier embarazada que empiece a leer sobre cómo ha de poner el bebé la boca para mamar, se desanima: ¿cómo conseguirá que el bebé coloque la lengua de esa particular manera, un poquito fuera, pero ahuecada… cómo conseguir que después abra mucho la boca y coja justo la porción de areola correcta? No debería preocuparse, en realidad, porque el bebé nace con un reflejo, el de succión, que garantiza que lo hará por sí solo si se le deja tranquilo en contacto con el cuerpo y el olor de la madre. No hay que meterle el pecho en la boca, ni pellizcar el pezón para que entre lo justo… Su reflejo es mucho más preciso que todo nuestro conocimiento.
Imaginemos que llegamos a un nuevo trabajo cuyo funcionamiento desconocemos por completo. Pero hay cosas tan importantes que no pueden esperar a que aprendamos a hacerlas. ¿Qué ocurriría si pudiéramos hacer automáticamente (y sin saber cómo) el trabajo más urgente mientras aprendemos el funcionamiento del sistema? Pues así, más o menos, funcionan algunos reflejos del recién nacido.
Hay muchas cosas que el bebé necesita para sobrevivir pero su cerebro inmaduro no tiene capacidad de ordenar, ni sus músculos de ejecutar voluntariamente. Mientras desarrolla las conexiones neuronales necesarias toma el control su cerebro más antiguo y pone en marcha un programa que activa automáticamente ciertos comportamientos en presencia de determinados estímulos. Hasta que aprende. Antes de los cuatro meses el bebé puede succionar cuando quiere. El reflejo ha quedado integrado en este acto voluntario.
“Son conductas protectoras o de supervivencia”, apunta Trinidad Cosano, logopeda y experta en reflejos primitivos. Los reflejos permiten que el bebé se adapte a un nuevo mundo en el que se enfrenta a la gravedad, a la necesidad de alimentarse, a la separación, a los peligros.
El martillo y la rodilla
Hay reflejos cuya función no tenemos tan clara como la del reflejo de succión. Por ejemplo el de marcha, ése que el pediatra testa cuando pone al bebé sobre la mesa y éste sube un pie y luego otro, como si caminara. ¿Para qué le sirve este reflejo al bebé, qué nos dice? Aquí nos remitimos al martillo y la rodilla. Cuando el médico golpea nuestra rodilla y la pierna sale disparada hacia delante (¡qué sorpresa!) está testando no cómo funciona la rodilla, sino nuestro sistema nervioso.
Así que cuando el pediatra coge al bebé de dos meses por las axilas y lo hace “caminar” comprueba a través de ese reflejo activo que el sistema nervioso del bebé posee la información y estructura necesaria para, meses más tarde, permitir que el bebé camine. A los dos meses, normalmente, este reflejo ha desaparecido. No se trata de empezar a andar ya. Pero la estructura que lo permitirá está.
¿Cuáles son algunos de los principales reflejos del bebé, qué función tienen, cuándo aparecen y desaparecen, cómo favorecerlos? ¿Podemos encontrar problemas?
Algunos reflejos del bebé
Reflejo de moro: A todos nos ha sorprendido: de repente ante un movimiento un poco más brusco o un ruido fuerte el bebé se levanta instantáneamente, abre los brazos y las piernas hacia fuera, realiza una inspiración rápida y (esto no lo vemos) libera las hormonas del estrés; después pliega los brazos y las piernas y puede terminar en un estallido de llanto si la impresión ha sido muy fuerte. Esta respuesta es como si se accionara una palanca de emergencia, cuenta Sally Goddall en su libro “Reflejos, aprendizaje y comportamiento”. Se cree que se pone en marcha ante un peligro, y como mecanismo de supervivencia en los primeros meses parece que sirve para adaptarse a los cambios (ruido o movimiento fuertes), también para alertar y pedir ayuda; se le considera precursor del futuro patrón de lucha-huida. Aparece a las nueve semanas en el útero y se inhibe entre los 2 y los 4 meses, que es sustituido por el reflejo de sobresalto o Reflejo de Strauss.
Reflejo palmar de agarre: Nos hace gracia cuando le acercamos nuestra pulsera y él la agarra con tal fuerza que, si tiramos de ella, podemos levantarlo. “¡Mira qué fuerte!”, decimos. Muchos monos viajan agarrados de sus madres gracias a este reflejo, y durante mucho tiempo se pensó que era vestigio de nuestro pasado primate. Pero no es sólo eso. El reflejo palmar hace que durante los primeros meses, en los que el niño no tiene ningún control de sus extremidades, vaya ejercitando la mano. Si no fuera por este reflejo el bebé casi no movería la mano. Entre los 2 y los 3 meses, cuando el bebé empieza a agarrar voluntariamente, se integra. Los movimientos y estimulación de la mano están directamente relacionados con el desarrollo de la inteligencia del niño.
Reflejo tónico asimétrico cervical, o el espadachín de esgrima. Cuando el bebé tumbado boca arriba gira la cabeza hacia un lado, estira ese brazo y esa pierna, y flexiona el brazo y pierna contrarios. Parece un espadachín. Es un gran ejercicio para aumentar el tono muscular de uno y otro lado del cuerpo, tiene una gran influencia en el desarrollo del equilibrio y también se relaciona con el desarrollo de la coordinación ojo-mano. Este reflejo debe integrarse o inhibirse para que el bebé pueda gatear con soltura. Aparece ya en el útero y suele inhibirse hacia los 6 meses de vida.
Reflejo de búsqueda, aparece en el útero entre las semanas 24 y 28, y se inhibe a los 3-4 meses de vida. Al tocar suavemente la mejilla el bebé girará la cabeza y abrirá la boca, con la lengua fuera, preparado para succionar. Un bebé recién nacido no puede llevarse el alimento a la boca, pero este reflejo le ayuda a dirigir su cabeza hacia el alimento y hacerse con él. El reflejo de búsqueda se une al de succión y al de deglución para garantizar que el bebé se alimenta correctamente.
Reflejo espinal de Galant, aparece a las 20 semanas de la concepción y se integra (o inhibe) entre los 3 y los 9 meses después de nacer. Cuando el bebé está boca abajo y le tocamos a un lado de la columna, gira la cadera hacia el lado que tocamos. Se piensa que ayuda al bebé a bajar por el canal del parto, y es importante en el desarrollo del equilibrio.
Tónico laberíntico, relacionado con la posición fetal. Ayuda al niño a adaptarse a las nuevas condiciones gravitacionales. El reflejo hace lo siguiente: cuando el niño está tumbado y flexiona la cabeza hacia delante, los brazos y las piernas se flexionan también hacia delante, en postura fetal; cuando estira la cabeza hacia atrás, el cuerpo se estira entero. Mueve todo el cuerpo solo con la cabeza y consigue una posición de mayor equilibrio. Se activa, como el de Moro, por aspectos relacionados con el sistema vestibular: un sonido fuerte, el movimiento de la cabeza, un movimiento brusco en el espacio, lo ponen en marcha. Debería estar integrado a los 3-4 meses de nacer.
Reflejo de Landau: al mes de vida, o antes, el bebé que está boca abajo en la cuna empezará a levantar la cabeza, y pocas semanas después cuando eleve la cabeza también elevará el pecho. Hacia los cuatro meses, elevará cabeza, tronco y piernas. Es un reflejo que favorece el tono muscular de cuello y columna, un tono fundamental para cuando el bebé empieza a tener control sobre los movimientos de su cuerpo. Además permite al bebé que está boca abajo que se le queden las manos libres, para explorar mejor su alrededor.
Reflejo de Babinski, se desarrolla en el primer mes y debería inhibirse hacia los 2 años. Cuando trazamos una línea en la parte externa de la planta del pie, desde el talon hasta el meñique, el niño extiende todos los dedos del pie en abanico. Prepara los pies del bebé para andar. La estimulación natural de la planta del pie, en contacto con las superficies y texturas de la vida diaria, ayuda a su integración.
Evolución de los reflejos
Para que el bebe pueda alcanzar un control voluntario de su cuerpo todos estos reflejos han de ser integrados en la conducta. Tienen su función, que normalmente termina cuando son sustituidos por movimientos voluntarios, es decir, cuando el cerebro superior toma el mando. Si persisten dificultan que el niño adquiera destrezas necesarias. No son como el parpadeo, que lo necesitamos para siempre.
El bebé busca instintivamente la forma de estimular esos reflejos. ¿Podemos nosotros favorecer su maduración e integración? Sí. ¿Cómo? “A través del juego y la libertad de movimiento”, apunta Trinidad Cosano.
Lo hacemos de forma instintiva cuando ponemos nuestro dedo en la mano del bebé de un mes, sorprendidos por la fuerza con la que lo agarra. “¡Mira!”, decimos a los demás. Cada vez que hacemos eso estamos ayudando a madurar al reflejo de agarre.
Cada vez que le damos el pecho o el biberón, y lo dejamos junto a su mejilla para ver cómo se gira y lo toma, estamos favoreciendo la maduración del reflejo de búsqueda, de succión y de deglución. Cada vez que lo dejamos boca abajo en el suelo y jugamos junto a él, el de arrastre…
Cada vez que le ponemos unos zapatitos que no necesita estamos dificultando que integre el reflejo plantar, o de Babinski, cada vez que lo dejamos en una hamaquita sin posibilidad de moverse libremente, estamos dificultando que integre todos los reflejos relacionados con la postura y el movimiento… Acompañarlo estimulando su curiosidad y a través del contacto es muy importante. Porque, ¿qué ocurre si no integra un reflejo?
¿Problemas?
Los reflejos que se mantienen activos más allá del tiempo correspondiente pueden convertirse en un problema. Si nuestro hijo de 5 años se pone en clara alerta cada vez que ve a un extraño, se tensa físicamente, da unos pasos hacia atrás, es extremadamente tímido ante cualquier situación nueva, necesita un espacio de seguridad a su alrededor y seguimos diciendo “es que extraña mucho”… Es posible que tenga un reflejo sin integrar, el que coloquialmente conocemos como de miedo paralizador, que aparece y se integra dentro del útero y se convierte en un problema cuando el niño tiene ya cuerpo y herramientas para adentrarse a explorar el mundo.
Ocurre también con los reflejos relacionados con el movimiento: si el niño no integra el reflejo espinal de Galant, por ejemplo, ése que le hace girar la cadera y la cabeza hacia el mismo lado cuando se toca un lado de la columna, es posible que sea un niño con dificultad para quedarse quieto y que cualquier roce –la ropa, la silla- desencadene el movimiento.
Nos preguntamos, ¿cómo podemos saber que no ha integrado un reflejo? “Los padres son los primeros en darse cuenta de que algo no va bien”, apunta Cosano. “Sólo han de dejarse llevar por el sentido común”, afirma. Cuando un bebé no integra un reflejo, se nota en su movimiento, especialmente, y en su comportamiento también (la falta de integración de ciertos reflejos genera mucha irritabilidad, por ejemplo). Algunas veces esas dificultades que no sabemos bien a qué atribuir pueden estar relacionadas con reflejos activos. Es posible que encontremos respuestas en contacto con un profesional de la atención temprana con formación específica en reflejos.
Lidia García-Fresneda

Asesora: Trinidad Cosano, logopeda especializada en atención temprana, experta en reflejos primitivos. (www.centrosiete.es)
Publicado en la revista Ser Padres







12 abr. 2016

¿Existe la Psicomotricidad Educativa en los colegios de Málaga?


La "asignatura" Psicomotricidad puede o no estar incluida en el currículo de cada colegio. En los públicos suele impartirse en Educación Infantil, y en los privados cada colegio es libre de incluirla. Aún así, esta palabra tiene significados confusos. La mayoría de los padres, profesores y escuelas la consideran un especie de educación física, donde se trabaja sobre el aspecto físico del niño, una manera de entrenar habilidades motoras. Algunos incluyen además aspectos relacionados con los sentidos, de manera que experimentan con sensaciones, principalmente musicales y táctiles. En estos casos la asignatura debería llamarse Motricidad.

Sin embargo, la nueva pedagogía nos muestra que en el aprendizaje, y por lo tanto en el desarrollo del niño no existe una separación entre lo físico y lo emocional. Y aquí se unen las dos partes de nuestro concepto: psico-motricidad. Es decir, aprendemos a raíz de lo que nos mueve emocionalmente , a través del cuerpo, en un ambiente social. Nosotras proponemos la implantación de esta actividad, trabajando las 4 dimensiones (física, emocional, cognitiva y social) en cada escuela. Esta denominada Psicomotricidad Educativa es algo que ya se ha instaurado en muchos colegios de Cataluña, Madrid y País Vasco.

André Lapierre y Bernard Aucouturier crearon esta pedagogía de lo corporal basada en su trabajo con niños. Sus bases son : aprendemos lo que vivenciamos y aprendemos lo que nos gusta. Por eso el punto de partida es el juego libre y espontáneo, el que nace del deseo. Así que, algunos pueden pensar apenas deber haber diferencia entre esta actividad y jugar en el parque.

Sin embargo hay muchas y muy significativas:

1. Contexto espacial con material bien definido: para juegos de seguridad profunda, de experimentación sensoriomotriz, simbólico, de reglas.
2. Contexto temporal con rituales: de entrada, de expresividad motriz, de representación y de salida.
3. Reglas de comportamiento: cuidar del material, de los demás y de nosotros mismos.
4. Presencia del psicomotricista, que está disponible sin juzgar ni culpabilizar.
5. Método de observación: como el niño se relación con los demás, con el espacio, con los materiales.
6. Propuesta de intervención: desde la observación desarrollamos una propuesta que apoye al niño en la consecución de sus potencialidades.
7. Comunicación fluida con los padres
8. Es deseable una comunicación con sus profesores, para intercambiar opiniones y puntos de vista desde otros contextos.
En este contexto cada niño juega de acuerdo con su propia forma de ver la vida y verse a sí mismo; observando su juego tenemos acceso a sus sentimientos (emocional), sus habilidades y destrezas (motor), sus conocimientos (cognitivo) y su forma de verse y relacionarse (social).

Cada vez se evidencian más casos de niños con bloqueos cognitivos, problemas de aprendizaje y comportamiento. Se observa en ellos carencias afectivas y alteraciones en el desarrollo psicomotor. La ausencia de la posibilidad de expresividad y experimentación a través del movimiento, limita al niño la elaboración de procesos mentales necesarios para el desarrollo global. El espacio de la sala de psicomotricidad y la metodología de intervención que se utiliza permiten al niño vivir sus experiencias desde el placer el movimiento al placer de pensar. La sala se convierte en un lugar preventivo de posibles problemas de aprendizaje, ya que es un ambiente donde se posibilita la comunicación, la creatividad y el acceso al pensamiento lógico.


Montserrat Reyes


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Bibliografía:
LAPIERRE, A. y AUCOUTURIER, B. (1983) Simbología del movimiento. Ed. Científico-Médica.  ARNAIZ, P. et al. (2008) La psicomotricidad en la escuela: un práctica preventiva y educativa. Ed. Aljibe. 

9 abr. 2016

El Amor nos hizo humanos

Ha llegado a mis manos un artículo del biólogo chileno Humberto Maturana titulado "Biología del amor, el origen de lo humano". El título ya lo dice todo y me parece tan sorprendente que siento que es interesante compartirlo: el salto evolutivo de primates a humanos fue debido a la emoción del amor. Esta emoción generó una serie de cambios físicos y relacionales.

Pero muchos pensaréis que habéis visto documentales donde mamás chimpancés alimentan y acarician a sus crías en un ambiente de apego y amor. Según científicos que estudian estas comunidades, más allá de la infancia, la relación del grupo de chimpancés se basa en la dominación y el sometimiento. Así que, aquí parece que hay una diferencia con los humanos, donde la relación de amor, colaboración y aceptación es necesaria durante toda la vida. Sin el amor enfermamos, sin él podemos morir.



Según Maturana, las manos humanas son más que instrumentos de manipulación, son órganos de caricias. La mano del chimpancé no puede acariciar porque sus dedos no se extienden totalmente. Es interesante saber que no sólo la pinza nos diferencia de nuestros antepasados los primates, sino también esta capacidad de acomodar la mano a cualquier superficie curva de un cuerpo.





Hay otro punto que nos posibilitó dar ese salto cualitativo parar ser considerados Homo Sapiens Sapiens, y este es el lenguaje. De nuevo Humberto nos guía por los caminos del amor: una vez que la cercanía y el amor se extendió más allá de los años de la infancia, debido a la continuidad de la convivencia, al compartir y cuidar, al acariciarse y protegerse, surgió el lenguaje.

¿Y qué implicaciones tiene en el presente y el futuro esta nueva teoría sobre la evolución de nuestra especie? Este biólogo pone especial atención en la crianza de los hijos, donde sólo sobre una base de intimidad y amor, juego y comunicación en los primeros años, el niño desarrolla un respeto por si mismo y por el otro, creciendo como ser social que vive en cooperación y mutuo apoyo. Por lo tanto, en la medida en que la biología del amor vaya desapareciendo, evolucionaremos a otra especie.

Termino copiando literalmente un texto de este artículo: "...los seres nos preocupamos por los otros porque somos animales lenguajeantes amorosos. Vemos a los otros en tanto hemos crecido y vivido en la biología de la intimidad y en la bilogía del amor, y podemos reflexionar acerca de nuestros deseos debido a que somos animales  que vivimos en conversaciones reflexivas. El amor es nuestra base, la cercanía nuestro fundamente, y si los perdemos, tratamos una y otra vez de recobrar el amor y la cercanía, debido a que sin ellos desaparecemos como seres humanos aún si nuestra corporalidad permanece como entidad zoológica. Homo sapiens sapiens. Incluso la salud psíquica y fisiológica depende del amor, y la palabra puede restablecer o contribuir a la armonía fisiológica, cualquiera que sea la manera en que haya sido perdida. Sabemos todo esto, pero lo olvidamos en la ilusión de omnipotencia a través de confundir inteligencia con manipulación..."



Montserrat Reyes


Picture: fuente maturanabiologico.blogspot.com

5 ago. 2015

Inaugurado el primer grupo de Psicomotricidad...y más

Como muchos ya sabéis, antes del verano (2015) organizamos unas sesiones gratuitas de Psicomotricidad Educativa en el CIP (Málaga),  para niños entre 4 y 9 años. Todos los jueves por la tarde allí nos encontrábamos Lidia y yo, con nuestros hijos, esperando a familias interesadas. Pero desde la segunda semana ya tuvimos que pedir a los padres que confirmaran su asistencia, porque nos encontramos con demasiadas familias y sin poder garantizar una asistencia de calidad para cada uno. Los niños estaban tan contentos que no querían dejar de acudir, así que optamos por crear un grupo formal para el mismo mes de Junio. Por lo que quedó inaugurado el primer grupo de Psicomotricidad en Málaga, formado por 8 niños. Nos hemos visto una tarde a la semana, en sesiones de hora y media. Nos estamos dando un descanso en los meses de Julio y Agosto, pero volveremos en Septiembre. En la entrada anterior explicábamos en qué consisten las tardes de Psicomotricidad, sus objetivos y metodología  y para quiénes pueden ser útiles.


Para este curso que pronto inauguramos (2015/16) tenemos más proyectos. En nuestros años trabajando la psicomotricidad con niños y especialmente con bebés que todavía no andan, nos hemos dado cuenta de que no sólo los padres, sino también lo profesionales de la pediatría no tienen muy claro las etapas motrices por las que pasa (o debería pasar) un bebé sano. Y sobre todo, cuáles son esas actitudes y costumbres familiares/culturales que, de alguna manera, dificultan que este niño en desarrollo pueda llevar a cabo todas sus potencialidades. Hemos visto en nuestro trabajo con los Grupos de Juego con Padres y  Bebés y también lo constatamos en las consultas que los padres nos hacen en este blog, que muchos profesionales dan consejos que son más bien fruto de creencias personales que de hechos demostrados y contrastados. Es para todos ellos que hemos elaborado un curso experiencial sobre el desarrollo psicomotriz en bebés y estrategias lúdicas y actitudinales para que el niño crezca de forma armónica. Explicaremos y vivenciaremos por qué el niño necesita el suelo y el movimiento libre y espontáneo para logar un sano desarrollo no sólo físico, sino también emocional, social y cognitivo. Cuáles son  las actitudes que dificultan la consecución de hitos importantes en esta etapa, como el gateo. Qué condiciones son necesarias para su sano desarrollo. Por qué el vínculo con los padres es la base sobre la que se construye el crecimiento. Qué papel juegan los sentidos. Y además jugaremos a esos juegos tan vitales para ellos, para entender por qué lo son.   Este curso se llevará a cabo en Febrero del próximo año. Va dirigido a padres, pediatras, enfermeras, educadores infantiles, logopedas o cualquier otro profesional interesado en el bebé y su sano desarrollo. Si estás interesado contáctanos.


Montserrat Reyes y Lidia García-Fresneda

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26 abr. 2015

La Psicomotricidad en Málaga

Es algo que Málaga tenia pendiente, la oferta de psicomotricistas y salas con material apropiado donde los niños puedan disfrutar clases de psicomotricidad. Es una práctica extendida en otras ciudades como Madrid o Barcelona, pero por aquí de momento no hay casi nada. Muchos aún la confunden con otras actividades: gimnasia, educación física, deporte... ejercicios encaminados a fortalecer o perfeccionar algunos movimientos en la motricidad infantil. Pero la psicomotricidad no tiene nada que ver con esto.

Para la psicomotricidad lo físico y lo emocional está unido. Contempla al niño como un ser global que nos muestra a través de su juego los entresijos de su emoción, su mente, su mundo. A través del movimiento libre el niño expresa cómo se relaciona con los demás, con el material ofrecido y consigo mismo. Es decir, nos cuenta cómo se ve a sí mismo y cómo ve el mundo. Esto aporta al psicomotricista una información valiosa para poder acompañarlo en la superación de sus bloqueos o dificultades, esas que el niño enfrenta cada día. O para apoyarlo en la verdadera expresión de quien el niño es, con tanto potencial por expresar.

¿Qué hacen exactamente los niños en una sesión de psicomotricidad?  Esta sala es una espacio amplio con (1) un material que se adecúa a los distintos estadíos del desarrollo del niño  y (2) unos profesionales capacitados para observar lo que ocurre en la sala y actuar guiando/apoyando al niño. La sesión está estructurada en momentos que de forma sutil ayudan al niño a estructurar su pensamiento. Partiendo del juego libre y espontáneo fruto del placer que este provoca en su cuerpo y en su psique, el niño aprende de sí mismo, de su relación con los demás, con el material, con el tiempo. La psicomotriciad ofrece un camino para  pasar del placer de actuar al placer de pensar.

¿A quién va dirigida la psicomotricidad? Existen varias áreas, una es preventiva y otras van dirigidas a niños con algún trastorno diagnosticado. Lo que aquí ofrecemos de momento es la psicomotriciad educativa/preventiva. Puede encontrarse en algunos colegios, aunque en Andalucía sólo ocurre en instituciones privadas. Todos los niños de 4 a 9 años pueden acudir a nuestras sesiones de psicomotricidad. También aquellos cuyos padres han observado con algo de preocupación ciertos signos que no se atreven a comentar, cosas tan "poco evidentes" como : dificultades en su equilibrio, miedo a los columpios o montar en bici, timidez constante que le impide jugar con otros niños en el parque, agresividad, poca coordinación en sus movimientos, rechazo a dibujar o escribir, o cualquier otro signo que preocupe o haga pensar que eso limita su relación con los demás, le provoca un miedo excesivo, o evita situaciones porque desconfía de su cuerpo.

En el Centro de Innovación Pedagógica (CIP Málaga), todos los jueves de 5.30 a 7 de la tarde, durante el mes de Mayo ofreceremos sesiones gratuitas de Educación Psicomotriz. El objetivo es que los padres tengan la oportunidad de acercarse y conocer de primera mano qué es la psicomotricidad, donde también podremos explicarles sus objetivos, la técnica y responder a cualquier duda. Lo impartimos Jugando en Familia (Montse y Ldia), ambas psicomotricistas formadas en el año 2013. De estos encuentros quedó inaugurado el primer grupo de psicomotricidad educativa que se renueva en Octubre/2015.

Si queréis saber más sobre el origen y la filosofía de trabajo de la Práctica Psicomotriz que desarrollamos, iniciada por Bernald Aucouturier y André Lapierre en Francia, hay infinidad de webs en internet, pero esta nos gusta especialmente porque viene muy bien explicada. También en  "nuestra biblioteca" podéis acceder a todos los libros de este ámbito de los que nos hemos nutrido. Para nosotras, los mejores son:
Lapierre, A. y Aucouturier, B. (1983) Simbología del movimiento. Ed. Científico-Médica.
Arnaiz, P. et al. (2008) La psicomotricidad en la escuela: una práctica preventiva y educativa. Ed. Aljibe

Para cualquier duda o interés respecto a las sesiones, por favor, no dudéis en contactar con nosotras.

Montserrat Reyes y Lidia García-Fresneda 


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14 mar. 2015

Plastilina casera



Esta entrada es sobre la plastilina casera. Se la debo a los padres que están ahora en los Grupos de Juego en el Centro Mi Matrona (Málaga): les prometí que publicaría la fórmula en el blog y ya llevan casi tres semanas esperando. Ni un día más.

La utilizamos con los bebés, aunque tiene un gran éxito al menos hasta los 7 años. Es uno de esos materiales que evolucionan con el niño y que tendremos oportunidad de utilizar un montón de veces. Todo lo que tiene esta plastilina es comestible, aunque como lleva una gran cantidad de sal lo normal es que a los bebés les dé un poco de asco y no la chupeteen mucho. Al final, como todo, depende de cada bebé. Cuando la llevé al grupo hubo muchos interesadísimos en llevársela a la boca y la sal no pareció disuadirlos demasiado. Otros bebés se mostraron muy interesados en manipularla. Hubo un pequeñín en concreto (en la foto) al que no volvimos a oír en toda la sesión: cogió la bola de plastilina y se dedicó a desmigajarla lenta y concienzudamente... ¡A él le dio mucho juego!



Cada bebé, como explico en los grupos, y cada niño, tiene sus preferencias y su momento respecto a cada material. Por eso es interesante ofrecerle opciones y quedarnos con las que le vayan llamando la atención. Aquellas a las que no ha hecho ni caso no hay que descartarlas para siempre: puede que un poco más adelante el objeto ignorado se convierta en su juguete favorito. Pero vamos con la fórmula.

La primera vez que quise hacer plastilina casera obtuve una maravillosa... Pintura de dedos. Ya me lo advirtió mi amiga Hilde en su día, cuando me pasó la primera receta que tuve. Me dijo que era bastante líquida, y lo era. Reconozco que tras la pintura de dedos tardé en volver intentarlo. Hace unas semanas, como digo, decidí que era el momento. Tras varios cambios a la fórmula original, aquí pongo la que finalmente dio como resultado las maravillosas bolas de plastilina casera que aparecen en la primera foto.

Ingredientes:
  • 2 tazas de harina de trigo
  • 1 taza de sal
  • Un chorrito de aceite de oliva (como dos cucharadas de aceite, más o menos)
  • 1 cucharada (no rasa) de cremor tártaro. Es un ingrediente de pastelería. En Málaga lo encontré en la Casa de las Especias del Pasillo Santa Isabel.
  • 2 tazas de agua caliente: es lo que decía en la fórmula, pero yo me dejé un dedo de agua en la segunda taza, porque vi que aguaba demasiado la mezcla.
  • Colorante alimentario de colores: probé con dos, y tengo que decir que me gustó más el líquido del Lidl (no quiero hacer publicidad negativa, pero era bastante más caro y de marca buena)

Procedimiento: Mezclé todos los ingredientes menos el colorante en una cacerola, con el fuego bajo. Le di vueltas sin parar, todo el tiempo, hasta que se fue haciendo más densa y despegando por los bordes. En internet había leído que debía estar unos cinco minutos, pero yo empleé más de diez. Al final, pasado ese tiempo, tuve que añadir un poco más de harina a la mezcla porque aún quedaba demasiado líquida. Entonces quedó perfecta. La hice bolas, las dejé enfriar y a los pocos minutos hice un agujero en cada una con el dedo y les eché un poco de colorante. Amasé cada bola con el colorante, y listo.  

Una última cosa: debe conservarse tapada, para que no se endurezca. Pero si nos sale un poco dura, o se endurece, basta con untarla con un poco de aceite, y recupera su consistencia de plastilina.

Tras ofrecérsela a los bebés en los grupos de juego, le guardé una poca a mi hija Ángela. Y construyó todo un poblado. Por eso digo que no pasa de moda, al menos, hasta los 7 años.



Lidia García-Fresneda

3 mar. 2015

Nosotros, su mejor estímulo: LA MIRADA


¡Mira, mamá, mírame! Los niños buscan la mirada de los padres, necesitan saber, desde muy pequeños, si ellos aprueban su comportamiento, valoran sus logros y cómo les ven. 

En los Grupos de Juego para padres y bebés (Málaga)  jugamos con la vista. ¿Por qué es tan importante cómo miramos a nuestro hijo? ¿Qué comunica la mirada de una madre y de un padre?







"¡Mamá, mira, mírame!". Es, probablemente, una de las frases que más escucharemos durante los primeros años de nuestros hijos. Y nuestra mirada debe estar disponible para observar lo que se nos pide. Es la que da el valor definitivo al logro del bebé, la que permite o prohíbe, la que devuelve al niño el concepto que tenemos de él, que después hará suyo. No hay nada más estimulante que la mirada de los padres.









Un "sí" con la mirada

Hagamos un experimento: sentémonos junto a nuestro bebé o nuestro hijo pequeño mientras juega, sin intervenir. Simplemente mantengámonos a su lado. Observémoslo a él y a nosotros mismos. ¿Qué transmite nuestra mirada espontánea? ¿Inquietud, alegría, aprobación, desaprobación? Respecto a nuestro hijo... ¿podemos percibir algún cambio en su comportamiento simplemente por estar nosotros allí, observándolo? Permitámonos ensayar las diferentes miradas (aprobación, reprobación, alegría, fastidio) y tomemos nota de sus efectos.

Imitamos nuestros gestos

La imitación es instintiva en el bebé, y ponernos frente a él a imitarlo (o ser imitados), una fuente de placer para ambos. Con los niños más mayores (de más de dos o tres años)podemos jugar expresamente a imitar, uno frente a otro, gestos. Cada vez propone uno. Imitar gestos estimula la necesaria empatía que nos permite entender qué le pasa al otro y vivir en comunidad. 

Adivina cómo me siento

Tapamos el resto de la cara con un pañuelo, dejando los ojos al descubierto, y los niños deben averiguar si estamos contentos, tristes, enfadados sólo mirando nuestros ojos. Cuando el niño da su veredicto, destapamos la cara. (Para jugar con niños mayores de tres años).

Conectar con nosotros

Desde que nacen los niños buscan conectar su mirada con la de un adulto. Nos miran insistentemente, y si encuentran eco, otra mirada, su deseo de seguir ahí prendidos hace que vayan desarrollando cada vez más capacidad para mantener su mirada y atención. En este mundo de atenciones dispersas buscamos objetos, imágenes que favorezcan una atención sostenida sin darnos cuenta de que tenemos lo más estimulante en la cara. Mirarnos a los ojos el mayor tiempo posible, con o sin palabras, favorece todos los procesos relacionados con la atención. (Desde que nacen).



Lidia García Fresneda
Texto original: serpadres.es

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