11 ago. 2014

El llanto del bebé: un acto de comunicación

Sergio, un bebé de 4 meses, está en el suelo sobre unas mantitas, boca arriba intentando alcanzar un juguete que está a su lado. Su madre pasa por delante de él de vez en cuando, se acerca, le sonríe y le habla en ese tono que a él tanto le gusta. Después de un rato inmerso en la investigación de lo que le rodea, de repente empieza a llorar. Su  madre acude pronto, lo toma en brazos, le habla despacito, lo balancea, le pregunta qué necesita. Pero ya se ha calmado, parece que era eso lo que necesitaba, un poco de contacto  físico.  Según Ronald Barr, pediatra e investigador del llanto en el niño en Montreal, lo que parece funcionar mejor es el simple contacto humano. 

El llanto es un medio que utiliza el bebé para comunicarse con su entorno. Los recién nacidos son biológica y evolutivamente dependientes de los adultos, están programados para comunicar sus necesidades en cuanto sienten un desequilibrio interno. Es por tanto necesario el establecimiento de un vínculo entre madre/padre-bebé para asegurar la supervivencia del pequeño. Somos principalmente las madres las que nos enlazamos con nuestro hijo, de manera que podemos sentir las necesidades de él como propias, lo que nos hace responder rápidamente para aliviar su estrés. Visto desde esta perspectiva, los bebés no lloran sin razón. Y menos aún, para fastidiar a sus padres.

Este llanto sólo tiene sentido si es respondido de forma eficiente por sus padres. Principalmente en las sociedades industrializadas, los padres tienen muchos problemas en el manejo del llanto de sus hijos, y es consulta frecuente a pediatras. Muchas familias acaban literalmente saturadas porque tiene un “bebé difícil”. Desde el punto de vista del recién nacido, sólo existen “padres difíciles” que, por alguna razón, no son capaces de cumplir eficientemente con su parte de la diada. ¿Pero por qué una respuesta que adaptativamente sirve para asegurar la supervivencia del ser humano es, en muchos casos,  fuente de estrés familiar? En casos extremos se crea en sus progenitores rechazo o incluso negligencia. 

El bebé está biológicamente adaptado a esperar un cuidado y un vínculo físico constante. Sin embargo, en las culturas desarrolladas los padres están optando por crear una relación de independencia mutua: llevan a los recién nacidos en carritos en vez de portarlos, los alimentan a intervalos regulares en vez de a demanda, consideran que responder rápidamente su llanto los hace dependientes y demandantes. 

Por un lado considero que no se puede simplemente decir “claro, es que esos no son buenos padres”. La dificultad para estar en sintonía con las necesidades de los bebés es algo muy frecuente. Vivimos dentro de una cultura que establece qué se requiere de cada uno de nosotros, qué es aceptado y qué no. Actualmente las sociedades “modernas” separan el trabajo de la casa, lo público de lo privado. Las madres se sienten  solas en sus casas, sin redes de ayuda y sin variedad en sus rutinas diarias. Muchas deben elegir entre estar con ellos en sus primeros meses o volver al trabajo, por lo que otros deben cuidar de sus hijos (ya sean los abuelos o las guarderías). Estas condiciones crean depresión y resentimiento en los padres,  lo cual tiene un efecto negativo en el desarrollo de sus hijos. Y por ende en el desarrollo de las culturas futuras. 

Por otro lado, también pienso que los padres deberíamos buscar más información sobre nuestras decisiones en la crianza de nuestros pequeños.  A veces nos dejamos llevar por la corriente, por lo que todos hacen, porque si se hace así no debe ser tan malo... Creemos en estilos de crianza basados en mitos sin ni siquiera cuestionarlos. Y además, hay pocas redes de apoyo para madres, tampoco hay tiempo porque hay que trabajar… Sin embargo, somos sólo nosotros, los padres, los que podemos hacer algo para ir cambiando este estilo social “avanzado” que no tiene en cuenta las necesidades de las familias, y mucho menos de los niños. 

Entradas relacionadas:

Fuente: 
SMALL, M.F. Our babies, ourselves. How biology and culture shape the way we parent.  Ed. Anchor Books (ebooks).

Montserrat Reyes

1 comentario:

  1. Coincido contigo, aunque a veces es muy difícil darse cuenta por qué llora! Y nos desespera el no poder calmarlos por no entenderlos, sobre todo en la época de los colicos bebes o cuando le están saliendo los dientes, por lo menos yo, no sabía si era por eso o cualquier otra cosa e iba probando hasta poder calmarlo, a veces me llevaba más tiempo que otras veces descifrar qué que pasaba a mi bebé...

    ResponderEliminar