7 abr. 2012

Compartir los momentos difíciles... también en familia


Deseamos compartir canciones, bailes, risas con nuestros hijos; fluir en esa danza de miradas sonrientes que se cruzan en el auténtico juego. Pero con la misma intensidad deseamos compartir los momentos difíciles, aquéllos en los que ni siquiera nos atrevemos a pensar. A veces llegan y, cuando es así, la realidad más dolorosa puede aumentar varios grados tanto para nuestro hijo como para nosotros si no podemos estar juntos. Es algo más que un capricho.

Hace unos años Montse y yo hicimos con unas compañeras un trabajo sobre la presencia de los padres en la aplicación de técnicas invasivas a niños (desde pinchazos a punciones). Montse había trabajado como enfermera en el Reino Unido, donde la presencia de los padres está integrada y es bienvenida. Me contaba que los niños están más tranquilos, y que en ningún momento los padres organizaban “numeritos”. Un equipo de personas trabajando por el bienestar del niño, que implica e incluye a los padres.
La última entrada en el blog de Armandilio nos ha traído aquél trabajo a la mente. En dicha entrada una madre de Valencia cuenta que no puede acompañar a su hijo enfermo cuando es ingresado en la UCI del hospital La Fe. El niño tiene dos años, una enfermedad grave con siete operaciones a la espalda y otras más en ciernes, y la madre no puede acompañarlo cuando entra en la Unidad de Cuidados Intensivos; además, el tiempo de visitas es muy limitado.

Desde Jugando en Familia queremos contribuir a difundir su iniciativa para que se respete la Carta Europea de los Derechos del Niño Hospitalizado, según la cual los padres pueden acompañar las 24 horas del día a su hijo enfermo (siempre que esto no impida los tratamientos necesarios). Si en unos hospitales es posible… ¿por qué en otros no? ¿Acaso los padres de ciertas comunidades, ciudades, países son menos aconsejables para acompañar a sus hijos que los de otras zonas en los que hay hospitales que sí lo permiten? Si varias enfermeras, médicos, auxiliares pueden pasar a lo largo del día por la sala en la que está el niño, ¿por qué no pueden estar los padres? Se les asusta señalándolos como posibles portadores de gérmenes o enfermedades, cuando todos los padres están dispuestos a seguir unas normas básicas (o estrictas, o estrictísimas) de higiene. Seguro que con más celo incluso que el personal sanitario. ¿Se supone que pueden interferir en el trabajo de los médicos y enfermeras? Todo lo contrario. Los padres colaboran y se convierten en los mayores aliados, reducen la carga de trabajo. Si un padre no está preparado para el trance, él mismo puede renunciar a entrar. No es una obligación, es un derecho. ¿De qué sirve que el hospital sea amigo de los niños o que tenga payasos, si se priva a los niños de jugar con sus padres en los momentos más difíciles de su vida?  De jugar, de reírse, de llorar con ellos. Porque todo, absolutamente todo, lo queremos compartir con nuestros hijos.
Para unirse a la iniciativa hay que entrar en la página de Armandilio y seguir unos sencillos pasos que la madre describe, y que llevan un par de minutos. Nosotras ya lo hemos hecho. 

Lidia García-Fresneda

6 comentarios:

  1. Yo ya lo he firmado. Todo mi cariño y solidaridad para esa madre. A veces, los médicos deberían reconsiderar las cosas que hacen por rutina o protocolo.

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  2. Hola Cris, pensamos igual, no hay malos ni buenos sino ciertos protocolos que hay que revisar, como cada cierto tiempo cada uno ha de revisar sus propias creencias. Una de esas creencias que hace tiempo revisamos Montse y yo, más o menos a la misma vez, fue la de "las cosas son así". Al unirnos a esta madre reconocemos nuestro poder para cambiar las cosas. También lo reconocemos en cada pequeña cosa nueva que hacemos cada día!

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  3. No puedo deciros más que gracias, llevo desconectada unas semanas debido a que mi niño se ha puesto muy malito otra vez, soy Esther, la mama que os ha pedido ayuda, estoy leyendo que lo habeis compartido por muchos sitios, no puedo añadir mas a lo que habeis dicho, algo bueno de esta terrible enfermedad es descubrir la humanidad que queda en muchas personas, a pesar de los tiempos que corren. Os lo agradezco en el alma. Todas nosotras vamos a ser parte de algo que va a cambiar, estoy segura, por nuestros pequeños, que ningún niño JAMAS tenga que llorar más que por su propia enfermedad. Por siempre gracias.

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    1. Gracias a tí Esther,por esta inicitiva que tienes, pensando en estos momentos tan difíciles no sólo en tu hijo, sino en los niños que pudieran estar alguna vez en vuestra misma situación. Esto es algo que hace falta desde hace mucho tiempo, y tú lo estás poniendo en marcha, nos estás moviendo a todos. Felicidades y enhorabuena. Desde aquí mucha fuerza para tu hijo y tu familia. Estamos contigo para lo que necesites,siempre.
      Montserrat Reyes

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  4. Esther, gracias a ti, por tu coraje y valor. Suscribo todo lo que ha dicho Montse. Cuenta con nosotras para lo que necesites. Un abrazo muy fuerte para tu pequeño y para ti.
    Lidia

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